Autor: Equipo Médico de Ortopie | Revisado por especialistas en Cirugía Ortopédica y Traumatología
El tendón de Aquiles es el más grueso y resistente del cuerpo humano, capaz de soportar fuerzas de hasta 8 veces el peso corporal durante la carrera. Sin embargo, también es uno de los más vulnerables cuando se somete a sobrecarga repetida sin el tiempo de recuperación adecuado. La tendinitis de Aquiles afecta a deportistas y no deportistas por igual, y es una de las consultas más frecuentes en las unidades de pie y tobillo.
El problema más habitual no es el diagnóstico — suele ser evidente — sino el tratamiento. Muchos pacientes aguantan el dolor semanas antes de consultar, y cuando lo hacen, la lesión ya está en una fase subaguda o crónica que requiere más tiempo y tratamiento más intensivo. En este artículo te explicamos qué ocurre exactamente en el tendón, cómo reconocer la lesión y qué pasos seguir para recuperarte correctamente.
¿Qué es la tendinitis de Aquiles?
El tendón de Aquiles conecta los músculos de la pantorrilla (gastrocnemio y sóleo) con el hueso calcáneo (talón). Su función principal es transmitir la fuerza de contracción de la pantorrilla al pie para producir la flexión plantar — el movimiento de ponerse de puntillas — que interviene en cada paso, en la carrera y en el salto.
La tendinitis de Aquiles es la inflamación de este tendón, habitualmente por sobrecarga mecánica repetida. Aunque el término "tendinitis" implica inflamación aguda, en muchos casos la lesión es en realidad una tendinopatía degenerativa (tendinosis), donde el tejido del tendón ha sufrido cambios estructurales por microdesgarros repetidos y reparación incompleta. Esta distinción es relevante porque cambia el enfoque del tratamiento.
Tipos según la localización
- Tendinopatía del cuerpo del tendón (no insercional): la más frecuente, localizada entre 2 y 6 cm por encima del talón. Habitual en deportistas y personas activas.
- Tendinopatía insercional: dolor en el punto de inserción del tendón en el calcáneo. Más frecuente en personas sedentarias o con sobrepeso, y asociada al síndrome de Haglund (prominencia ósea en el talón).
Causas y factores de riesgo
La sobrecarga mecánica es la causa fundamental, pero varios factores la predisponen:
- Aumento brusco de la carga de entrenamiento: el error más frecuente en corredores (aumentar el kilometraje más de un 10% semanal)
- Gastrocnemio y sóleo acortados: reducen la capacidad del complejo músculo-tendinoso de absorber impactos
- Pie plano o sobrepronación: aumenta la carga sobre el tendón en cada paso
- Calzado inadecuado: cambio repentino a zapatillas con menos drop o pisada al calzado minimalista
- Superficies duras: asfalto frente a tierra o hierba
- Edad: a partir de los 35-40 años el tendón pierde elasticidad y capacidad de regeneración
- Sexo masculino: la tendinopatía de Aquiles es 2-3 veces más frecuente en hombres
- Ciertos fármacos: las fluoroquinolonas (antibióticos como ciprofloxacino) aumentan el riesgo de rotura tendinosa
Síntomas: cómo reconocerla
El síntoma principal es dolor en la zona posterior del tobillo o en el tendón de Aquiles, con una presentación característica:
- Rigidez y dolor matutino: los primeros pasos al levantarse duelen, mejoran con el movimiento y empeoran de nuevo tras actividad intensa
- Dolor al palpar el tendón: especialmente en el cuerpo del tendón, entre 2 y 6 cm por encima del talón
- Engrosamiento o nódulo visible en el tendón: señal de tendinosis crónica con cambios degenerativos
- Dolor al ponerse de puntillas o al subir escaleras
- Crepitación (sensación de crujido) al mover el tobillo en fases agudas
⚠️ Señal de alarma: rotura del tendón
Si sientes un chasquido repentino en el talón acompañado de dolor intenso e incapacidad para ponerte de puntillas, puede ser una rotura del tendón de Aquiles — una emergencia que requiere valoración urgente. No confundas una tendinitis grave con una rotura.
Clasificación por severidad
La escala de VISA-A (Victorian Institute of Sport Assessment) es el cuestionario de referencia para medir la severidad de la tendinopatía de Aquiles. En la práctica clínica habitual, se distinguen tres fases:
Fase reactiva (aguda)
Respuesta inflamatoria a una sobrecarga puntual. El tendón está engrosado y doloroso pero la estructura tisular está conservada. Con reposo relativo y tratamiento adecuado, responde bien en 2-6 semanas.
Fase de disreparación (subaguda)
La carga repetida supera la capacidad de reparación del tendón. Hay cambios en la matriz del colágeno pero sin degeneración completa. Requiere más tiempo de recuperación (6-12 semanas) y tratamiento activo.
Fase degenerativa (crónica)
Cambios estructurales irreversibles en el tejido tendinoso. Nódulo palpable en el tendón, respuesta más lenta al tratamiento conservador. En algunos casos se valora cirugía.
Tratamiento conservador
Más del 80% de las tendinopatías de Aquiles responden bien al tratamiento conservador si se hace correctamente. La clave es la carga progresiva y controlada del tendón — no el reposo absoluto.
1. Modificación de la actividad — no reposo total
El reposo absoluto no es el tratamiento. El tendón necesita carga para regenerarse, pero carga controlada. Reduce la intensidad y el volumen de la actividad (sustituye la carrera por natación o bicicleta) pero mantén la actividad de bajo impacto.
2. Elevación del talón
Elevar ligeramente el talón (1-1,5 cm) reduce la tensión sobre el tendón de forma inmediata. Una talonera de elevación colocada en el calzado habitual consigue este efecto sin necesidad de cambiar de zapatillas. Es la medida más sencilla y de respuesta más rápida en la fase aguda.
3. Ejercicio excéntrico — el tratamiento de referencia
El protocolo de Alfredson (ejercicios de bajada de talón excéntrica en un escalón) es el tratamiento conservador con mayor evidencia científica en la tendinopatía de Aquiles no insercional. 3 series de 15 repeticiones, 2 veces al día, durante 12 semanas. Inicialmente produce dolor — es normal y no contraindica el ejercicio.
4. Fisioterapia
Ultrasonidos, ondas de choque extracorpóreas (especialmente eficaces en tendinopatía crónica), electroestimulación y trabajo manual del tejido son complementos útiles al ejercicio excéntrico.
5. Inmovilización en casos graves
En tendinitis aguda severa o tras una rotura parcial, puede ser necesaria la inmovilización con walker ortopédico durante 4-6 semanas para proteger el tendón mientras cicatriza.
6. Cirugía
Se reserva para casos que no responden al tratamiento conservador tras 6 meses, o para roturas completas del tendón. La recuperación postquirúrgica requiere inmovilización con walker, seguida de carga progresiva y fisioterapia.
¿Cuándo consultar al especialista?
- Dolor que persiste más de 4-6 semanas con reposo relativo
- Dolor intenso que impide la marcha normal
- Sospecha de rotura (chasquido + incapacidad de ponerse de puntillas)
- Engrosamiento progresivo del tendón
- Episodios repetidos de tendinitis en el mismo tendón
Productos recomendados por nuestros especialistas
| Situación | Producto recomendado |
|---|---|
| Fase aguda — descarga inmediata del tendón | Talonera con Descarga Central | Elevación de Talón — eleva el talón y reduce la tensión sobre el tendón desde el primer uso |
| Tendinitis grave o post-quirúrgico de Aquiles | Walker Alto Fijo | Bota Ortopédica de Inmovilización — inmovilización total del tobillo a 90°, indicado específicamente en postquirúrgico del tendón de Aquiles |
| Apoyo durante la recuperación | Bastón de Aluminio Regulable — descarga parcial del peso durante la fase de inmovilización |
Si tienes dudas sobre cuál es el producto más adecuado para tu fase de lesión, puedes consultarnos directamente y nuestro equipo médico te orientará.
Resumen: las claves para una buena recuperación
- No dejes pasar el dolor: cuanto antes se trata, más rápida es la recuperación.
- El reposo absoluto no es la solución: el tendón necesita carga progresiva para regenerarse.
- La elevación del talón alivia de forma inmediata: es la medida más sencilla y eficaz en fase aguda.
- El ejercicio excéntrico es el tratamiento de referencia: constancia de 12 semanas, con dolor tolerable.
- Un walker es necesario en casos graves o postquirúrgicos: protege el tendón durante la cicatrización.
¿Tienes dolor en el tendón de Aquiles y no sabes por dónde empezar? Consulta nuestros productos para tendinitis de Aquiles, seleccionados por especialistas en pie y tobillo, o escríbenos si tienes dudas sobre qué necesitas en tu fase de lesión.